El proceso que se venía anticipando desde comienzos de año tendrá finalmente una fecha concreta en General Villegas. El próximo viernes 25 cerrará la sucursal del Banco Santander, en línea con la reestructuración nacional que la entidad viene llevando adelante.
A partir de ese momento, dejará de haber atención presencial en la oficina local y la operatoria se concentrará en canales automáticos y digitales, con un esquema similar al que ya se aplica en otras localidades del país. En la práctica, el edificio seguirá operativo, pero únicamente con servicios básicos.
Qué servicios seguirán funcionando
Tras el cierre, quedarán habilitados los cajeros automáticos, que permitirán realizar extracciones de efectivo, depósitos y otras operaciones habituales.
De este modo, los clientes podrán continuar utilizando la infraestructura física para movimientos cotidianos, aunque sin la presencia de personal dentro de la sucursal.
Además, como ya se había informado previamente a través de comunicaciones oficiales del banco, también seguirán disponibles alternativas como el uso de la aplicación, transferencias digitales y operaciones en redes externas como Rapipago o Pago Fácil.
Atención personalizada, pero sin oficina
Uno de los cambios centrales será la forma de atención al cliente. Quienes necesiten realizar gestiones más específicas o recibir asesoramiento deberán hacerlo a través de un “ejecutivo de personas”, asignado por el banco.
Ese contacto se realizará de manera remota, principalmente mediante teléfono celular, eliminando así la necesidad de concurrir a una sucursal física.
Este modelo responde al cambio de estrategia del sistema financiero, donde la atención se desplaza progresivamente hacia canales digitales y personalizados a distancia.
Un proceso que ya estaba en marcha
La situación de Villegas no es aislada. Ya en enero, clientes locales habían recibido correos electrónicos del banco informando que sus cuentas dejarían de depender de la sucursal 510 para pasar a ser administradas por otra sede.
En ese momento, la entidad evitó hablar de “cierre”, pero confirmó un cambio estructural en la forma de operar. El anuncio se dio en medio de versiones sobre el cierre de decenas de sucursales en todo el país y de un conflicto con el gremio bancario.
El argumento central del banco se apoya en la digitalización del sistema: la mayoría de las operaciones ya se realizan de manera online y la concurrencia a las sucursales físicas viene en descenso sostenido.
Impacto local y cambio de hábito
El cierre implica un cambio significativo en la dinámica bancaria de la ciudad. La sucursal de calle San Martín dejará de ser un punto de atención directa, algo que durante años formó parte del funcionamiento cotidiano de usuarios, comercios y empresas.
Desde ahora, la operatoria dependerá casi exclusivamente de la adaptación a los canales digitales y a la atención remota, con los cajeros automáticos como único nexo físico con el banco en la ciudad.
El nuevo esquema marca un punto de inflexión en el vínculo entre el sistema financiero y la comunidad local, en un contexto donde la presencialidad pierde terreno frente a la virtualidad.
