Pierre Courreges destacó el potencial del campo, defendió la incorporación de nuevas tecnologías y renovó el impulso al proyecto de una planta de etanol para la región.
La celebración de los 160 años de la Sociedad Rural Argentina fue el punto de partida para una amplia reflexión sobre el presente y el futuro del sector agropecuario. Pierre Courreges, vicepresidente de la Sociedad Rural del Partido de General Villegas, repasó la evolución del campo argentino, destacó la importancia de adoptar nuevas tecnologías y volvió a poner sobre la mesa la necesidad de generar valor agregado en la región mediante proyectos industriales.
Al recordar el nacimiento de la Sociedad Rural Argentina en 1866, Courreges destacó la visión de quienes impulsaron la incorporación de nuevas razas bovinas para mejorar la producción ganadera.
«Hay que pensar hoy cuál es nuestra visión hacia adelante», sostuvo. En ese sentido, remarcó que el desafío actual pasa por incorporar las innovaciones tecnológicas, entre ellas la inteligencia artificial, sin temor. «No hay que tenerles miedo a las nuevas tecnologías, sino aprenderlas e incorporarlas», afirmó.
La tecnología como motor del desarrollo
El dirigente rural comparó el momento actual con otros grandes cambios que atravesó el agro argentino. Recordó que antiguamente la cosecha se realizaba manualmente y que la mecanización modificó profundamente el trabajo rural.
«Hoy pasa lo mismo. Hay pilotos automáticos, drones y tecnologías que cambian permanentemente. Hay que aprovecharlas para producir más y mejor», expresó.
Consultado sobre el temor a que la automatización elimine puestos de trabajo, consideró que toda revolución tecnológica genera un período de adaptación, aunque finalmente aparecen nuevas oportunidades laborales.
«En algún momento la cosecha se hacía a mano y muchísima gente trabajaba así. Después llegaron las cosechadoras y hoy ese trabajo se hace de otra manera, con mejores condiciones. Creo que ahora va a ocurrir algo similar», señaló.
Para Courreges, la educación tendrá un papel fundamental en ese proceso. «Las escuelas tienen que enseñar a los chicos a tener la mente abierta y a querer aprender cosas nuevas. Y los que ya tenemos algunos años también debemos actualizarnos», sostuvo.
El desafío de agregar valor en origen
Uno de los principales ejes de la entrevista en Actualidad fue la necesidad de transformar la producción primaria dentro de la región.
Courreges explicó que la Sociedad Rural continúa impulsando el proyecto de una planta de etanol, iniciativa que permitiría industrializar parte de la producción agrícola local.
«Estamos trabajando en eso. Las condiciones del país tienen que permitir que nuestra producción primaria se transforme en producción secundaria», explicó.
Aclaró además que se trata de una planta de etanol y no de biodiésel, recordando que el combustible puede mezclarse con las naftas y representar una alternativa más económica para los consumidores.
Sin embargo, señaló que todavía existen obstáculos impositivos para instalar este tipo de emprendimientos en la provincia de Buenos Aires. «Necesitamos que no tenga Ingresos Brutos, porque las plantas que están en Córdoba y Santa Fe no pagan ese impuesto. Si acá lo pagamos, no podemos competir», advirtió.
Según indicó, este planteo ya fue presentado ante autoridades provinciales junto al intendente Gilberto Alegre y esperan mantener nuevas reuniones.
Incluso mencionó que otras provincias ofrecen mejores condiciones para radicar inversiones de este tipo. «Cuando uno piensa estas cosas hay que hacerlas con escala, que realmente valgan la pena para toda la región», sostuvo.
En ese contexto también dejó abierta la posibilidad de avanzar, en el futuro, con otros proyectos industriales vinculados a la producción cárnica. «Un frigorífico para esta zona no vendría mal, aunque habría que hacerlo con una escala que permita competir», opinó.
El potencial productivo de General Villegas
Durante la charla, Courreges insistió en que General Villegas todavía tiene un enorme margen para seguir creciendo.
Destacó que, además de la agricultura y la ganadería, existen otras alternativas productivas como la apicultura e incluso experiencias con viñedos en distintas localidades de la región.
«Con lo que ya tenemos podemos mejorar muchísimo. Producir más carne, de mejor calidad, mejorar los cultivos. Hay mucho para hacer», afirmó.
También señaló que existen amplias superficies desaprovechadas, como las banquinas de las rutas, que podrían destinarse a distintos proyectos productivos. «Cuando uno recorre las rutas ve hectáreas y hectáreas que podrían aprovecharse de alguna manera», comentó.
Ganadería: recuperación y perspectivas
Respecto del presente ganadero, Courreges consideró que el sector atraviesa un proceso de recuperación impulsado principalmente por la demanda internacional.
Explicó que Argentina aún no logró recuperar el stock bovino que tenía en 2008. «Teníamos alrededor de 60 millones de cabezas y hoy estamos entre 53 y 54 millones», indicó.
Por ese motivo consideró fundamental facilitar el acceso al crédito para incentivar inversiones de largo plazo que permitan reconstruir el rodeo nacional.
Al mismo tiempo sostuvo que el consumo interno continúa siendo elevado si se consideran conjuntamente las carnes vacuna, porcina y aviar. «Argentina sigue siendo uno de los países que más proteínas consume en el mundo», destacó.
También explicó que el precio de la carne vacuna responde a un ciclo productivo mucho más largo que el de otras especies. «La vaca necesita varios años para transformarse en carne. Es un proceso completamente distinto al del pollo», ejemplificó.
Optimismo para el futuro del país
En el tramo final de la entrevista, Courreges expresó una mirada optimista sobre las posibilidades de crecimiento de Argentina. Consideró que el país atraviesa un momento de grandes oportunidades gracias al potencial del agro, la minería y la energía.
«Siento que Argentina está en un momento muy importante. Si logramos aprovecharlo, el país va a volver a crecer», aseguró.
No obstante, remarcó que para consolidar ese proceso hacen falta reglas claras, estabilidad económica y confianza para volver a invertir.
«Argentina tiene con qué. Lo que pasa es que el país nos golpeó muchas veces y cuesta volver a apostar. Pero hay que tener fe y seguir trabajando», concluyó.
