La directora Patricia Matilla destacó el resultado económico y comunitario de la jornada. La institución pretende recuperar la actividad todos los años y ya analiza otra propuesta para antes de fin de año.
La Escuela Primaria Nº1 volvió a realizar su tradicional remate después de varios años de interrupción y cerró la experiencia con un balance positivo. La directora de la institución, Patricia Matilla, reconoció que la concurrencia pudo haber sido mayor, pero aseguró que los principales objetivos se cumplieron.
La actividad coincidió con distintas propuestas desarrolladas durante el fin de semana en General Villegas y la región, entre ellas los festejos por el Día del Niño y la Fiesta de las Cuencas. Esa superposición distribuyó al público entre varios eventos, aunque no impidió que la comunidad acompañara la iniciativa de la escuela.
Objetivos cumplidos
“Estamos muy contentos de cómo se desarrolló todo el fin de semana. Si bien hubiésemos querido que hubiese habido más gente, porque había muchas cosas, la realidad es que no podemos quejarnos”, expresó Matilla en diálogo con Actualidad.
La comisión cooperadora todavía trabaja en el cierre definitivo de los números. Debe completar pagos, calcular porcentajes y establecer el resultado final de la recaudación. Sin embargo, la directora anticipó que, en términos generales, la actividad alcanzó las metas previstas.
“Podemos decir que se cumplieron todos los objetivos, no solamente en cuanto a la recaudación, sino también en la posibilidad de que la comunidad se acerque, visite la escuela y converse con la gente que forma parte de la institución”, señaló.
Matilla destacó el equipo que se conformó para organizar el remate. Además de los integrantes de la cooperadora, participaron docentes, familiares y colaboradores que asumieron diferentes tareas durante toda la jornada.
“Cuando uno retoma una actividad que hacía varios años no se realizaba, hay algunos puntos para corregir, pero en líneas generales el balance es muy positivo”, sostuvo.
El regreso de los exalumnos
Uno de los momentos más significativos fue el regreso de exalumnos que aprovecharon la ocasión para recorrer el edificio y recordar diferentes etapas de su paso por la institución.
“Muchos nos decían que habían jugado en el patio cuando todavía era de tierra. Otros nos pidieron recorrer la escuela. Todo eso forma parte de un folclore que también enriquece a nuestra institución y a la comunidad”, explicó la directora.
La Escuela Nº1 conserva una extensa historia en General Villegas y numerosas generaciones pasaron por sus aulas. El remate permitió recuperar parte de ese vínculo y reunir a personas que mantienen una relación afectiva con el establecimiento.
Matilla también mencionó a familias que acompañaron los primeros remates y volvieron a estar presentes en esta edición, entre ellas las familias Cruz, Medero y Provost. Algunas participaron mediante la compra de productos y otras colaboraron en la cantina y en diferentes actividades.
Una actividad que busca continuar
La intención de las autoridades y de la cooperadora es que el remate vuelva a formar parte del calendario anual de la escuela.
“Estoy deseosa de que se convierta nuevamente en una actividad anual. La gente lo estaba esperando y ojalá que el año que viene podamos volver a hacerlo”, afirmó Matilla.
La directora reconoció que existen cuestiones de organización para mejorar, algo que consideró lógico porque la comisión cooperadora es nueva y recién está consolidándose como equipo de trabajo.
Además, adelantó que un excolaborador acercó una propuesta para recuperar otra actividad que se desarrolló años atrás. La iniciativa podría concretarse antes de fin de año, aunque todavía deberá ser analizada formalmente por la comisión.
Mejoras y nuevo equipamiento
La Escuela Nº1 atraviesa también un proceso de renovación. Durante las vacaciones, la cooperadora compró televisores de 55 y 65 pulgadas para equipar las aulas, mientras que se analiza la posibilidad de crear una sala de computación.
“Tenemos una escuela confortable, con niños deseosos de aprender y docentes que trabajan mucho por enseñar. Hay muchas ganas de seguir creciendo como institución”, señaló Matilla.
Finalmente, agradeció a Mariana y Roberto Erro, Martín Recalde, Agustín Bilotta y Cristina Cirigliano, quienes colaboraron desinteresadamente como martilleros. También reconoció a exintegrantes de la cooperadora y colaboradores que aportaron su experiencia y participaron en la logística.
Con los números todavía en elaboración, la principal conclusión ya está definida: el remate volvió, fortaleció el vínculo entre la escuela y la comunidad y dejó abierta la posibilidad de convertirse nuevamente en una tradición anual.
