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Herencia Viajera: la Mendoza menos conocida, entre el desierto, los algarrobos y la cultura huarpe

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Romina Domínguez propuso en su columna de Herencia Viajera un recorrido diferente por Mendoza: alejarse de las tradicionales postales de bodegas y cordillera para descubrir Lavalle, la Reserva Natural Bosques Telteca, los médanos de Altos Limpios y un territorio profundamente vinculado con la historia y la cultura huarpe.

Después de recorrer Estados Unidos de costa a costa en su última participación, Romina Domínguez regresó a la Argentina en Herencia Viajera con una propuesta que apunta a una Mendoza bastante diferente de la que suele aparecer en los principales circuitos turísticos.

La especialista planteó viajar hacia el noreste de la provincia, al departamento de Lavalle, donde el paisaje cambia por completo. Allí aparecen el desierto, los médanos, los bosques de algarrobos, pequeños pueblos y comunidades huarpes, lejos de las imágenes más habituales asociadas con los viñedos, la cordillera y las bodegas.

Un viaje posible desde General Villegas

El recorrido puede hacerse en automóvil desde General Villegas. La propuesta es tomar la Ruta Nacional 188 hacia el oeste, atravesar La Pampa y continuar en dirección a San Luis. Buena Esperanza aparece aproximadamente a los 250 kilómetros como una primera referencia para detenerse, mientras que Villa Mercedes se encuentra cerca de los 400 kilómetros.

Desde allí, el viaje continúa por la Ruta Nacional 7. San Luis capital, a unos 490 kilómetros de General Villegas, puede convertirse en una escala para pasar la noche y completar al día siguiente los aproximadamente 300 kilómetros restantes hasta Mendoza.

Domínguez señaló que el viaje completo puede realizarse también de una sola vez, aunque dependerá naturalmente de las condiciones y del cansancio de quien conduzca. La alternativa permite además incorporar al recorrido las ciudades de San Luis y San Juan, conformando un interesante circuito por tres provincias cuyanas.

Bosques en medio del desierto

Uno de los principales destinos es la Reserva Natural Bosques Telteca, ubicada a unos 115 kilómetros de Mendoza capital. Antes de ingresar a esa región, la recomendación es revisar el combustible y llevar suficiente agua y provisiones, debido a que existen largas distancias con pocos servicios.

El ingreso a Telteca ofrece una de las imágenes más particulares del recorrido: un bosque en pleno paisaje desértico. La reserva protege más de 38 mil hectáreas y conserva uno de los principales bosques de algarrobos de la región, con ejemplares centenarios.

La supervivencia de esos árboles en un ambiente de escasas precipitaciones se explica por sus profundas raíces, capaces de alcanzar las napas subterráneas. Los senderos permiten además observar jarillas, chañares y fauna característica del monte, junto con distintas especies de aves.

A pocos kilómetros aparecen los Altos Limpios, donde la vegetación prácticamente desaparece para dar paso a grandes médanos. Algunas de esas dunas alcanzan hasta 35 metros de altura y conforman un paisaje muy distinto al que generalmente se relaciona con Mendoza.

Un territorio marcado por la historia huarpe

El recorrido tiene también una dimensión histórica. La región forma parte del territorio tradicional de las comunidades huarpes y obliga a imaginar un paisaje muy diferente al actual.

Domínguez recordó que antiguamente el área integraba el sistema de lagunas de Huanacache, un enorme conjunto de humedales donde durante siglos vivieron comunidades que pescaban, utilizaban canoas y aprovechaban la totora y el junquillo para fabricar distintos elementos.

Hoy todavía sobreviven sectores de aquellas lagunas, integrados a un humedal reconocido internacionalmente como sitio Ramsar, mientras comunidades huarpes continúan viviendo en el departamento de Lavalle.

La experiencia puede completarse con la gastronomía regional: chivito, empanadas, locro y panes caseros cocinados en hornos de barro, además del trabajo de artesanos dedicados a la lana, la cerámica, el cuero y las fibras vegetales.

Para Domínguez, otoño y primavera son las mejores épocas para recorrer la zona, debido a que las temperaturas permiten caminar con mayor comodidad. El circuito completo puede rondar los 1.800 kilómetros y combinarse con estadías en San Luis, Mendoza y San Juan.

Una propuesta, en definitiva, para conocer otra cara de Cuyo: menos difundida, alejada de los grandes circuitos y atravesada por el paisaje del desierto y la memoria de los pueblos que habitaron la región durante siglos.

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