10.5 C
General Villegas
martes, octubre 13, 2026
InicioSociedadJorge Pignanelli, el vecino de Santa Eleodora que dejó una huella imborrable...

Jorge Pignanelli, el vecino de Santa Eleodora que dejó una huella imborrable en su comunidad

Goyo el Memorioso recordó en Actualidad la vida de Jorge Eduardo Pignanelli, un vecino nacido en General Villegas que construyó una fuerte identidad con Santa Eleodora, donde fue reconocido por su generosidad, su compromiso con las instituciones y su pasión por el boxeo y el deporte.

En una nueva edición de su columna, la historia de Jorge Eduardo Pignanelli, una figura muy querida en Santa Eleodora y vinculada a distintas actividades de la comunidad. Nacido en General Villegas en 1941, Pignanelli se crió en el campo y, con el paso de los años, construyó una estrecha relación con el pueblo que terminó convirtiéndose en el centro de su vida.

Goyo destacó que la pertenencia a una comunidad no siempre está determinada por el lugar de nacimiento. “Uno es villeguense también por adopción y muchas veces más por adopción que por nacimiento”, señaló al introducir la historia de Pignanelli, quien desarrolló buena parte de su vida en Santa Eleodora.

Pignanelli era hijo de Antonio Pignanelli y Piacentina “Tina” Martínez. Fue uno de cuatro hermanos, Alberto, Jorge, María Elena y Mario. Realizó sus estudios primarios en el colegio Hipólito Yrigoyen de su pueblo. Su infancia transcurrió en el campo, donde, según recordó Goyo, comenzó a forjarse también su carácter aventurero.

Una de las anécdotas que retrata aquella personalidad tiene como protagonista a Tarzán. Fascinado por las aventuras del personaje que escuchaba por radio, Jorge había armado sus propias “lianas” con restos de lazos para balancearse entre los árboles. Hasta que una de ellas se cortó y terminó regresando a su casa golpeado y lleno de raspones. “A favor de Jorge hay que decir que esto le ha pasado a Tarzán muchas veces, pero no salía en la película”, recordó Goyo entre risas. Simpatizante de Vélez Sarsfield porque su padre era de Villa Luro barrio muy cercano a la cancha de Vélez.

Se casó en 1968 con Alicia Chiarelli, padre de dos hijas Karina y Jorgelina.

El boxeo, una pasión que lo acompañó toda la vida

El boxeo ocupó un lugar central en la vida de Pignanelli. Desde joven siguió las campañas de distintos boxeadores y llegó a realizar viajes para acompañarlos. También fue jurado de peleas y llegó a compartir transmisiones deportivas con integrantes de Actualidad, además de haber comentado combates.

Entre sus recuerdos más destacados aparece un viaje a Buenos Aires para presenciar una pelea de Pascual Pérez, el primer campeón mundial argentino. Pignanelli había realizado un importante esfuerzo económico para estar presente y finalmente pudo ver al campeón imponerse por nocaut en el primer round.

Su pasión llegó incluso a construir un improvisado ring en el monte. Midió las distancias entre cuatro plantas, compró sogas y armó allí las cuerdas para boxear con un amigo. La experiencia terminó con una fractura del tabique nasal de Pignanelli después de recibir un golpe, aunque la amistad sobrevivió intacta.

También acompañó campañas de boxeadores como Claudio “Pumita” Almedo y siguió a otros referentes de la disciplina, incluso realizando viajes en soledad cuando no encontraba quién lo acompañara.

Pignanelli en modo campero, en Santa Eleodora

Una vida ligada a las instituciones y al radicalismo

El compromiso de Pignanelli no se limitó al deporte. Tuvo una activa participación política dentro de la Unión Cívica Radical. Su acercamiento al partido se produjo a través de su amistad con Horacio Villapol y, en 1983, fue elegido concejal por la UCR. Posteriormente se desempeñó como secretario de Gobierno durante la gestión de Alberto Ballari.

También mantuvo un fuerte vínculo con la Sociedad Cosmopolita Recreativa y Deportiva Vicente Basavilbaso, institución fundada en 1926, donde integró comisiones y colaboró durante años. Impulsó la creación de la Biblioteca pública y municipal Tiempo Libre, tambien fue un gran promotor de la formación del cuerpo de Bomberos Voluntarios.

Goyo recordó que esa presencia era prácticamente una postal de Santa Eleodora: quienes llegaban al pueblo podían encontrar a Jorge sentado frente a la sede social, compartiendo una bebida y esperando a sus amigos. En una de esas oportunidades, incluso había aguardado a un grupo que llegaba desde Piedritas para compartir una comida.

“Nunca escuché hablar mal de Jorge Pignanelli”

Uno de los momentos más significativos del recuerdo fue cuando Goyo destacó el reconocimiento que Pignanelli tenía dentro de la comunidad.

“Yo nunca escuché hablar mal a nadie de Santa Eleodora de Jorge Pignanelli. Al contrario”, afirmó. Y definió al vecino como una persona generosa, bondadosa y dispuesta a ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.

Ese espíritu también se reflejó en su participación en la Vuelta al Partido de General Villegas, la tradicional competencia ciclística de alrededor de 370 kilómetros que comenzó en 2001 y que Pignanelli acompañaba poniendo siempre “el hombro”.

Pignanelli falleció en 2011, a los 70 años. Goyo recordó que, por su personalidad, tenía amigos de distintas generaciones y que se adaptaba naturalmente a compartir con personas jóvenes y mayores. “Los pibes para él también eran sus pares”, resumió.

Su recuerdo permanece ligado a una manera de entender la vida comunitaria: participar, ayudar, acompañar y sostener las instituciones. Por eso, al cerrar el homenaje, planteó que personas como Pignanelli dejan algo que va más allá del recuerdo personal: un legado que puede continuar en quienes siguen trabajando por sus pueblos.

“Siempre queda algún Jorge Pignanelli que va a ser recordado”, sostuvo.