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Elina Montes dejó dos trabajos para viajar y encontró en Brasil un lugar donde construir su vida

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Elina Montes tenía dos trabajos, una carrera como docente de nivel inicial y una vida organizada en General Villegas, pero decidió viajar para conocer otras formas de vivir. Cerca de dos años después de aquella partida, la villeguense de 30 años contó desde Bombinhas, Brasil, cómo atravesó las primeras despedidas, qué encontró en los distintos destinos que recorrió y por qué hoy proyecta establecerse allí y volver a enseñar.

En una entrevista con GPS, Villeguenses por el Mundo, por FM Actualidad 93.7, repasó un camino que incluyó empleos en gastronomía, comercio y turismo, meses de convivencia con otros viajeros y el aprendizaje de sostener los afectos a la distancia. “Yo me fui de Argentina, pero Argentina no se fue de mí”, expresó mientras compartía unos mates durante la charla.

Una decisión que comenzó mucho antes de armar la mochila

Antes de instalarse en Brasil, Elina trabajaba en el municipio y en un jardín de infantes de Villa Sauze. Durante la semana vivía en esa localidad con otras docentes y regresaba a General Villegas los fines de semana. Aquella experiencia representó un primer paso para acostumbrarse a estar lejos de su entorno cotidiano.

Siempre le había gustado viajar, aunque durante mucho tiempo lo había pensado como una actividad reservada para las vacaciones. Un recorrido por el sur argentino, entre montañas y paisajes naturales, le despertó el deseo de dedicarle más espacio en su vida.

No se fue porque estuviera disconforme con sus trabajos o con las personas que la rodeaban. Por el contrario, recordó que tenía un ambiente laboral agradable y una vida tranquila. Sin embargo, sentía que necesitaba conocer algo más. “Es difícil enfrentarse a lo desconocido”, reconoció sobre aquel momento.

Su hermana Gina, que ya había estado en Bombinhas, fue una de las principales impulsoras de la decisión. En las videollamadas le proponía darse la oportunidad de probar: si la experiencia no funcionaba, podía regresar y retomar su camino profesional.

Prepararse para trabajar en otro país

Elina buscó una herramienta laboral que le permitiera llegar con mayores posibilidades a un destino turístico. Así comenzó un curso de bartender en Realicó, que sumó a sus obligaciones semanales. Viajaba desde Villa Sauze a General Villegas y luego continuaba hacia la ciudad pampeana para capacitarse los sábados.

La partida llegó un 28 de diciembre, después de pasar Navidad con su familia. Dos días más tarde arribó a Bombinhas, donde la esperaba Gina para recibir juntas el Año Nuevo. El 4 de enero ya había comenzado a trabajar en una pizzería.

El cambio fue importante. Pasó del aula y la oficina a preparar bebidas en un restaurante, con el ritmo de la temporada turística, el calor y las dificultades iniciales para comprender el portugués. El acompañamiento de sus compañeros argentinos la ayudó a atravesar esa adaptación.

Después llegaron otras ocupaciones: fue cajera de supermercado, atendió un comercio de recuerdos y tomó fotografías en un barco turístico con espectáculos de piratas. Al momento de la entrevista trabajaba en una agencia de turismo.

“Hoy en día me siento capaz de poder hacer cualquier tipo de trabajo”, señaló. Esas experiencias ampliaron su confianza para desenvolverse en ámbitos que antes no había imaginado.

El regreso y la certeza de querer seguir viajando

Los primeros meses también tuvieron dudas. Extrañaba a su familia, a sus amigos, la docencia y el voluntariado que realizaba en una protectora. Volver a General Villegas fue una necesidad para reencontrarse con todo aquello que había quedado lejos.

Lo primero que hizo al llegar fue sentarse a tomar mate con su mamá, Alicia. Ese gesto cotidiano resumió buena parte de lo que más le pesaba de la distancia: conversar, compartir el día y tener a sus afectos cerca.

Sin embargo, durante ese regreso comprendió que todavía quería seguir conociendo otros lugares. La segunda despedida fue más sencilla porque ya había probado aquella vida y estaba más segura de su elección.

El siguiente destino fue Búzios, donde estuvo cinco meses. Compartió inicialmente el viaje con Gina, hasta que su hermana continuó hacia Portugal. Allí comenzó una etapa de mayor independencia y convivió en un hostel con unos veinte argentinos.

Recordó las compras comunitarias, las comidas compartidas y la ayuda para conseguir empleo. “Siempre hemos sido como muy compañeros”, contó sobre ese grupo, que se convirtió en una red de apoyo lejos de casa.

Bombinhas, el lugar al que quiere volver

El recorrido también la llevó durante dos meses a Pipa, donde disfrutó del mar, la naturaleza y el reencuentro con personas que había conocido anteriormente. Aunque valoró cada destino, encontró en Bombinhas una pertenencia diferente.

“Bombinhas para mí es mi centro, es el lugar donde realmente yo me siento parte”, explicó. Allí destacó la tranquilidad que experimenta en su vida cotidiana y la posibilidad de vivir cerca del mar.

Elina aclaró que su decisión de viajar no estuvo guiada principalmente por una expectativa económica. Su búsqueda pasó por las experiencias, los vínculos y una forma de organizar sus días que le resultara satisfactoria.

También formó pareja con un brasileño, con quien comenzó a construir proyectos compartidos. Juntos viajaron a Porto Alegre para conocer a la familia de él y conversaron sobre la posibilidad de seguir recorriendo otros lugares.

Extrañar y hacer nuevos planes

La distancia no dejó de pesar. Los cumpleaños, el crecimiento de su sobrina Ramona y los acontecimientos de sus amigos le recuerdan que la vida también continúa en General Villegas. Las videollamadas y los mensajes le permiten acompañar esos momentos, aunque no reemplacen los encuentros.

“No hay ningún momento en el que se deja de extrañar”, sostuvo. Con el tiempo aprendió a convivir con ese sentimiento y a aprovechar de otra manera cada regreso: prestar atención a una conversación, abrazar y dedicar tiempo a quienes quiere.

Ahora busca construir cierta estabilidad en Brasil y recuperar una parte central de su formación. “Estoy tratando de hacer todos los papeles para poder hacer una parte pedagógica acá, para poder dar clases”, adelantó.

También tiene previsto volver a visitar a su familia y espera recibir en Bombinhas a su mamá y a Miguel. Mientras organiza esos próximos encuentros, mira su decisión con una convicción que fue construyendo durante el viaje: “En mi experiencia, yo he ganado más de lo que he perdido”.

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