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General Villegas
miércoles, 17 agosto, 2022

María Zatón y la lengua de señas: «La sordera es la discapacidad menos mirada, menos escuchada»

María Zatón trabajó muchos años como docente en la Escuela Especial N° 501, pero es muy conocida por su labor en la interpretación de la Lengua de Señas. Ha formado junto a tres sordos de nuestra ciudad un grupo que trabaja para que se los escuche, se los vea y se los incluya en el movimiento cotidiano de la comunidad.

Las identidades

Según María publica en sus redes sociales, la lengua de señas «es un idioma que va cambiando y es tan necesario para la comunicación y la inclusión, que necesita de la interpretación.»

La Lengua de señas no es universal, es ágrafa (no tiene escritura), no utiliza gestos caseros sino que es una lengua sistematizada.

La lengua de señas no se traduce palabra por palabra. Esto significa que, «si hacemos traducción palabra por palabra, estamos haciendo un español señado y la comunidad sorda no lo entendería, porque no correspondería a su identidad cultural, que es la identidad de la comunidad sorda», refirió María.

De acuerdo a lo que la intérprete explicó en su visita al estudio de Actualidad, la lengua de señas tiene un formato, una gramática y una estructura propia que debe respetarse.

En General Villegas, la lengua de señas se enseña en el Centro Basko «porque es quien nos facilita el edificio» y María actúa de mediadora, pero hay «tres referentes que son Marcelo Araya, Laura Lirio y José Luis Tisera»; y agregó que «son sordos de la comunidad que están enriqueciendo su idioma natural», porque ellos «son primera generación de sordos en Villegas, nadie antes les heredó su lengua natural.»

Como Marcelo, Laura y José Luis están trabajando para enriquecer su gramática, «nos reunimos antes de dar los talleres» y en tiempos libres, para perfeccionar en todo aquello específico de la lengua, «siempre en contacto con otras personas sordas, que es fundamental», señaló.

Especialización hasta 6° nivel

María Zatón finalizó hace muy poco tiempo el 6° nivel en una especialización en el Instituto Villasoles, líderes en formación y capacitación de intérpretes para sordos, que en 1995 tuvo el primer contacto con General Villegas, a través de una jornada que se realizó en nuestra ciudad.

En aquel momento, la docente participó de un primer nivel, que se fueron sumando a otros durante su carrera docente y en el Profesorado de Sordos, pero «como es un idioma, va cambiando», aseguró.

Si bien la pandemia hizo que esta capacitación debiera hacerse a través de la plataforma Zoom, a partir de la presencialidad, «las prácticas las hice en Buenos Aires, siendo intérprete de un grupo de sordos en el Eco Parque, algo que nunca había hecho», porque «acá soy intérprete de los chicos en alguna circunstancia por algún hecho particular» y «también hemos intervenido con algunos de los chicos en salud», manifestó María.

El compromiso que implica ser intérprete de lengua de señas va mucho más allá de dictar un curso o realizar un taller para pasar conocimientos a otros. Cumplen un rol importante como profesionales facilitadores de comunicación e inclusión y mediadores lingüísticos e interculturales entre hablantes de distintas lenguas.

El no entendernos

Uno de los casos que dejó el Covid como experiencia local, fue la atención a personas sordas. En algunos casos, ante la aparición de una persona sorda en el consultorio, la indicación fue «hisopate y quedate en casa», pero cuando esta situación se repitió, «tomamos la decisión de acompañarlo a un otorrinolaringólogo, que diagnosticó una sinusitis crónica con un tratamiento prolongado. El problema de no entendernos.»

«Lo ideal sería que los organismos oficiales contaran con un intérprete de lengua de señas», planteó Zatón.

El interés de María por continuar capacitándose, pese a ya no ser una maestra especial, tiene que ver con una íntima convicción, porque ella cree que «la sordera es la discapacidad menos mirada, menos escuchada y como el sordo no se nota, pasa desapercibido», apuntó.

Proyecto con Bomberos

A través de Bomberos Voluntarios, los tres chicos y María fueron parte de un proyecto «del cual aprendieron y aprendimos muchísimo.»

Uno de ellos planteó que ante un accidente, el sordo no puede avisar a los servicios de emergencia, porque no puede llamar. Y la misma situación se repite con todos los números de emergencia. «Hay muchas cosas para corregir», dijo María asintiendo con la cabeza.

Este planteo hizo que Bomberos Voluntarios se pusieran a trabajar para encontrar una solución a este problema, que de otra manera, no se hubiera visibilizado.

La Convención de los Derechos para las personas con Discapacidad, específicamente refiriéndose a los sordos: «Nada de nosotros, sin nosotros». La inclusión es un derecho inobjetable, indiscutible y urgente.

María y sus chicos también han dado charlas en escuelas y «siempre que nos llaman, tratamos de estar presentes», finalizó.

Datos para tener en cuenta

Quienes sientan interés por conocer más sobre el tema, María recomendó dos películas.

  • CODA – Película sobre una adolescente, la única con capacidad auditiva en una familia en la que tanto los padres como un hijo mayor que ella son sordos; se trata, por tanto, de una chica CODA (las siglas en inglés Child Of Deaf Adults: niña de adultos sordos).
  • Sound of metal – Película de 2019 que relata la historia de un baterista de metal que empieza a perder su audición y recibe un implante coclear. Obtuvo 2 premios Oscar.

Además, hay un canal en youtube: CNSordos y en redes, pueden ingresar a CAS (Confederación Argentina de Sordos).